Uno de los grandes paralizantes a la hora de poner en marcha cuestiones que nos desafían

El miedo al fracaso es una de las causas más comunes de la procrastinación. Este miedo puede ser tan intenso que puede llegar a paralizarnos, haciéndonos evitar comenzar o completar tareas. La preocupación de no cumplir con las expectativas o estándares, ya sean los nuestros propios o los de los demás, puede ser abrumadora.
¿Porqué el miedo al fracaso nos lleva a procrastinar?
–Estar preocupados por el juicio ajeno: tememos cómo los demás nos perciben. La idea de no cumplir con sus expectativas puede ser aterradora. Te pueden venir a la cabeza preguntas como «¿qué pensarán los otros de mí si fracaso?», «si no me va bien creerán que no soy capaz», «la gente hablará a mis espaldas», entre otras cuestiones que probablemente estén relacionadas con el entorno en el que te has criado y de las personas las cuales te rodeas.
–Autocrítica: a menudo, somos nuestros críticos más duros. El miedo a no cumplir con nuestros propios estándares puede ser suficiente para evitar comenzar una tarea. Somos duros con nosotros mismos y tenemos ideas rígidas que nos paralizan a la hora de tomar acción y nos llevan a procrastinar.
–Falta de confianza: el miedo al fracaso suele surgir de una falta de confianza en nuestras habilidades. Si no creemos que podemos hacer bien una tarea, es más fácil evitarla. No creemos en nuestras capacidades. De ahí que también pongamos tanto peso en nuestros logros y temamos el que nos salgan bien o no. Si tenemos confianza en que somos y valemos, a pesar de nuestros éxitos, el fracaso no será algo tan determinante, sino que lo experimentaremos como parte de la vida.
Ejemplo Práctico
Imaginemos que estás pensando en iniciar un nuevo negocio. La idea te entusiasma y te reta, y realmente crees en el potencial de tu proyecto. Sin embargo, a medida que comienzas a planificar, empieza a surgir el miedo al fracaso. Te preguntas: “¿Qué pasa si mi negocio no tiene éxito? ¿Y si no puedo atraer clientes o si no cumplo con las expectativas financieras?”
Este miedo puede ser tan fuerte que te impida tomar acción. En lugar de avanzar con el plan de negocio, podrías encontrar excusas para no empezar, como perfeccionar más tu investigación de mercado o esperar a tener más capital. La realidad es que, aunque la idea te emocione, el miedo al fracaso te paraliza y te lleva a posponer el inicio del proyecto.
El miedo al fracaso puede ser paralizante, pero es importante recordar que el fracaso es una parte natural del proceso de crecimiento y aprendizaje. No intentarlo es, en última instancia, el verdadero fracaso. Al enfrentar el miedo al fracaso y tomar medidas para superarlo, puedes reducir la procrastinación y avanzar hacia tus objetivos con mayor confianza y determinación.
¡Si supiéramos las veces que han fracasado aquellas personas que vemos con tanta admiración!

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